lunes, 15 de junio de 2009

THE CHIRPING CRICKETS


Similar al primer álbum de Chuck Berry, el primer disco de larga duración de Buddy Holly es más un documento de sus primeras sesiones de grabación (y de los éxitos que generaron), más que un concertado esfuerzo por hacer un disco de larga duración cohesivo. No es exactamente sorprendente que una década antes que The Beatles con Sgt, Pepper, ésta collección de canciones presente un disco de fotografias que documentan la génesis del rock ‘n roll. El álbum originalmente presentaba una docena de pistas tocadas casi como si fueran una colección de grandes éxitos, con gemas como “Oh, boy!”, “Not fade away”, “Maybe baby” y “That’ll be the day”, testificando la inmortalidad del rock ‘n roll. Las guitarras de Holly, junto con su voz casi con hipo manejó una diferente sensibilidad que lo diferenció de Berry, pero en el optimismo de las letras (aún las que sugerían que los rompimientos de corazón era realmente genial ser un adolecente que podía volverse a enamorar), los trajo juntos bajo la marca del rock ‘n roll. Los arreglos musicales de Holly y The Crickets revelan el poder de escritura de Holly – su habilidad para crear una letra y un gancho musical inolvidable.

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