La partición toda junta del metal, rap, funk y la estéril electrónica se juntan con las oscuras melodías tan infecciosas como culaquiera que Britney haya ofrecido. Este disco tiene la fórmula perfecta. Desde la electro-infusión de “Intro”, pasando por el contagioso “My generation” al rap de “Getcha groove on”, el álbum es directo, clínico y sin defectos. Es innegablemente una música inteligente. La suave y puntiaguda guitarra que sirve de base para el tema de Misión Imposible 2, cobra una nueva vida amenazando los temas que siguen. “Rollin’”, “My way” y “Boiler” demuestran el trabajo de un genio. El hecho es que con el rap y el rock juntos diciendo lo mismo de siempre, Limp Bizkit tiene poca competencia si siguen haciéndolo tan bien.
domingo, 7 de junio de 2009
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