
Junto con Teardrop Explodes’s Kilimanjaro y el álbum de los Psychedelic Furs, Crocodiles de Echo & The Bunnymen fueron uno de los discos debut en 1980 que arrasaron el movimiento neosicodélico del Reino Unido. Más oscuro y menos brillante que las típicas convenciones pop del trabajo de la mayoria de sus pares, éste disco presentó a la banda de Liverpool como verdaderamente original e inspiró la fusión del nihilismo del punk y la experimentación ampliamente cerrada de la era sicodélica. Con el sonido innovador de la guitarra de Hill Sergeant, la cual se mueve entre lo filoso, brilantes ataques y la calidez lo hace junto con una perfecta envoltura de las sombrías voces y letras instrospectivas de su lider Ian McCulloch. Con su rica y pegajosa voz e historias crípticas de desesperación y desilusión. McCulloch recuerda sus influencias tan dispares como Jim Morrison de The Doors e Ian Curtis de Joy Division para azolar con canciones como "Stars are Stars”, “Villiers terrance” y la apocalíptica “Happy death men”. Sin embargo, cuando McCulloch se aliviana y la banda se suelta es cuando la banda alcanza su potencial total. “Do it clean” es una potente canción de tres acordes, casi como impulsada por un cohete. “Rescue”, el primer single del disco, es una gema de puro pop del alma que podría haber sido un tremendo éxito de radio en un mundo alternativo mucho más justo.
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