Lo inmediatamente más rescatable del disco es el uso del órgano Hammond B3. Smith transformó la imágen de éste instrumento con su síntesis de soul, beebop, blues y gospel creando un poderoso y nuevo sonido. Logró engendrar un nuevo tipo de música - soul jazz - y fue el anfitrión de otros discípulos que hicieron suyos el Hammond B3. No hay duda que éste disco es genial, armónicamente sofisticado y tan terrestre como el barro del río Mississippi. Grabado el 25 de abril de 1960, puso al saxofonista Stanley Turrentine en el mapa, pero las contribuciones de elegancia fueron dadas por el guitarrista Kenny Burrell y el irresistiblemente baterista funky Donald Bailey.
martes, 2 de junio de 2009
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