
Sinatra ya había tenido una joven carrera detrás de él para la época en que hizo Songs for swingin’ lovers!. Su lustrosa voz de cantante ya no era lo que era de joven, pero con las primeras notas de la pista inicial “You make me feel so young”, parece haber descubierto una fuente de la juventud musical que justifica completamente el signo de explamación del título del disco. Hay una bullante nueva primavera a su paso, acentuadad por los arrglos suaves de Nelson Riddle, lo que hace que la casa discográfica de Sinatra (Columbia Records), suene cuadrada y tiesa en comparación. Aún canciones como “Old devil moon”, “Pennies from heaven”, “Makin’ Whoopie” y “Anything goes” suenen rejuvenecidos por su vibrante toque. Puestos junto a su disco anterior para Columbia, “In the wee small hours”, tienen ambos y definitivos lados de la personalidad madura de Sinatra: el solitario cantante de salón y el cantante sofisticado. La confianza sin cuidado de Sinatra logra su suprema expresión en “I’ve got you under my skin”, una performance que construye hasta llegar a un climax sobresaliente. Cole Porter puede haber odiado tal embellecimiento lírico, pero con el tiempo el cantante logrará romper la “cuarta pared” en “Anything goes”, de forma que no se puede negar que él puso el título del disco desde su corazón.
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